“Voto por casa”: propuesta regresiva que trae a México el modelo Kirk

2026-07-16 11:10:29 - MUNDO

Desafiando siete décadas de conquistas democráticas en México, una idea expresada por un joven político del PAN en pleno 2026 coquetea con otra que parecía sepultada en el siglo pasado: la sustitución del voto individual por el "voto por casa" o por familia.

La propuesta, expresada recientemente por el político Javier Albarrán, no es un hecho aislado, ni se trata solo de la ocurrencia de un joven político muy activo en las redes sociales tratando de llamar la atención. 

Ideas como la suya son el eco de una tendencia conservadora transnacional que gana terreno en Estados Unidos, liderada por figuras como Erika Kirk: lo que en la superficie se presenta como una "reivindicación del núcleo familiar" es, en esencia, un movimiento que erosiona la autonomía cívica de las mujeres. 

Especialistas, como la maestra en Derecho Julieta Jocabeth, alertan que narrativas como la que promueve Kirk en eventos en Texas —que sostienen que el matrimonio es una unidad indivisible, al ser las mujeres "una sola carne" con sus esposos—, no solo desdibujan a la persona individual como sujeta de derechos, sino que invitan a la renuncia del sufragio femenino bajo una supuesta justificación divina.

Javier Albarrán, militante del Partido Acción Nacional (PAN) en el municipio de Metepec, quien se presenta en redes sociales como "el joven más votado del EdoMex", fue cuestionado recientemente por plantear la idea de transitar del voto individual a un modelo de sufragio familiar. 

Bajo este enfoque, marcadamente conservador, su propuesta es que un integrante del núcleo familiar sea quien emita el voto en representación del resto, argumentando el fortalecimiento de la familia como la célula base de la sociedad.

La propuesta de Albarrán surgió a raíz de un episodio del pódcast "Leo y Nacho Podcast", en el que la abogada e influencer Natalia Torres, dijo que "no todos deberían votar" y que el acceso al voto debería condicionarse a aprobar un examen de conocimientos básicos sobre el funcionamiento del Estado. 

Lee:  Just a girl y mujeres de alto valor: viejos estereotipos de género en nuevas tendencias de TikTok

Ante el debate que generaron sus declaraciones en el programa, el diputado panista expresó por su cuenta una contrapropuesta. "Si votáramos por casa, por familia, y hubiera un responsable de emitir este voto —alguien que no piense en él, sino en todos—… las cosas serían distintas", dijo.

Albarrán —quien en 2024 fue candidato de Movimiento Ciudadano a la alcaldía de Toluca, pero terminó declinando la alianza PRI, PAN, PRD—, justificó su propuesta bajo el argumento de que "hoy el voto es algo tan individual, que no piensa en lo más importante, el núcleo familiar, que pareciera que no le damos tanta importancia y lo cambiamos por una despensa o por 500 pesos; esa es la realidad de México".

Hasta ahora, el PAN no se ha pronunciado acerca de los comentarios del político que, ante la polémica, rechazó cualquier pretensión de retirar el derecho al voto a las mujeres.

La propuesta de Albarrán no emerge del vacío. Inevitablemente, remite a una corriente que ha tomado fuerza en Estados Unidos bajo la batuta de la activista conservadora estadounidense Erika Kirk

La empresaria encabeza la organización juvenil de derecha Turning Point USA. Asumió ese liderazgo, luego del asesinato de su esposo Charlie Kirk en 2025 y se ha consolidado como la principal arquitecta de una reconfiguración de los roles de género que prioriza la subordinación civil sobre la participación individual.

El núcleo de su discurso, que se vincula a la subcultura de las tradwives, tiene como eje el concepto de household voting —voto por hogar— y propone que en cada familia vote únicamente el hombre, como cabeza del núcleo. 

Visita nuestro especial: Cuidadoras sin oportunidades: marginación con rostro de mujer

La propuesta se ha impulsado en eventos como el Women's Leadership Summit y se basa en la reinterpretación del matrimonio bajo el concepto bíblico de "una sola carne". Kirk ha dicho públicamente que, en este esquema de unidad familiar, el voto del hogar debería ser ejercido por el marido, argumentando que esto garantizaría una nación más alineada con los valores cristianos y conservadores.

Para la viuda del activista ultraconservador Charlie Kirk, el voto femenino es visto no como un derecho irrenunciable, sino como un elemento que suele inclinar la balanza hacia posturas liberales, por lo que "renunciar" a él se presenta ante sus seguidoras —muchas de ellas jóvenes estudiantes— como un acto de entrega al "plan divino".

Julieta Jocabeth, doctora en derecho y colaboradora de Aúna —plataforma que impulsa nuevas representaciones políticas con liderazgos de mujeres en México—, señala que esta narrativa apela a un supuesto "plan divino" que "intenta romantizar la renuncia a la ciudadanía".

En un artículo de opinión publicado en Animal Político, la especialista advierte que promover estas narrativas "resulta sumamente peligroso", ya que "despojan a las mujeres de su autonomía cívica e individual".

También lee: De Tiktok a la vida real: ¿qué está pasando con el voto femenino?

"Muchas mujeres viven violencia dentro de sus hogares. Ante este panorama, vale la pena preguntarnos si es prudente respaldar discursos que limiten o desalienten su autonomía cívica", por lo que considera que "la participación política de las mujeres no representa una confrontación; es una vía para construir el bien común".

Frente a propuestas afines a las que impulsan personas como Erika Kirk o Javier Albarrán, la especialista subraya que "el derecho al voto no es un accesorio prescindible, sino el escudo cívico que nos permite nombrar los dolores que durante siglos fueron confinados al silencio. Callar a las mujeres bajo el argumento de un supuesto "plan divino' no es teología, sino una estrategia de control político".