En coincidencia con el cobro de aranceles a la importación de automóviles en Estados Unidos desde hace poco más de un año, las exportaciones de vehículos ligeros de México a ese país cayeron 3.6% durante el primer semestre del año, pero los envíos a otros mercados crecieron 20.9%, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi).
Gracias al dinamismo de los mercados distintos al estadounidense, las exportaciones totales del país se mantuvieron en verde, con un alza de 1.4 por ciento.
Así, durante el primer semestre del año México dejó de vender casi 50,000 vehículos a Estados Unidos, pero vendió 32,000 más a Canadá; 16,000 más a Brasil; 5,200 más a Colombia y unos 14,000 más a El Salvador.
Las exportaciones a Estados Unidos totalizaron un millón 282,466 unidades, mientras que las dirigidas a otros mercados sumaron 406,779.
Las primeras representaron 75.9% del total de coches vendidos por México al mundo, lo que representó una pérdida de 3.9 puntos porcentuales en términos interanuales.
Las exportaciones hacia Estados Unidos hilaron así dos años a la baja, pues en el primer semestre del 2025 bajaron 2.7 por ciento.
En una mirada de largo aliento, este descenso resulta atípico, pues quitando el pandémico 2020, los embarques hacia el vecino del norte no caían en una primera mitad de año desde el 2009, cuando bajaron 42.3% en medio de la crisis económica que detonó el estallido de la burbuja hipotecaria estadounidense en el 2008.
También destaca que de las 13 marcas que exportan desde México 10 redujeron el porcentaje de exportaciones que realizan hacia Estados Unidos.
Por su peso en la industria automotriz nacional, es notable el caso de Ford, pues la proporción de sus exportaciones que tuvo como destino Estados Unidos se redujo de 90 a 70%, lo que significó dejar de enviar poco más de 60,000 unidades a ese mercado, equivalentes a un retroceso de 30 por ciento.
Sin embargo, las exportaciones totales de la marca estadounidense desde México solo retrocedieron 10%, gracias a que el dinamismo de otros mercados compensó en alguna medida el retroceso estadounidense.
La empresa del óvalo azul consiguió, por ejemplo, triplicar sus ventas a Canadá a poco más de 34,000 vehículos, mientras que disparó de forma espectacular sus embarques hacia El Salvador, a donde envió casi 15,000 unidades de su modelo Maverick, luego de exportar apenas 17 vehículos en el primer semestre del 2025.
Ford es el tercer mayor exportador del país, con envíos a junio por 195,639 unidades.
Otras marcas de volúmenes importantes que bajaron la proporción de sus exportaciones que se dirige a los Estados Unidos fueron Chrysler (de 90.9 a 85.8%); Volkswagen (de 71.7 a 62.9%); y Toyota, aunque de forma más bien marginal, al pasar de 93.5 a 92.8 por ciento.
Ya con volúmenes de exportaciones inferiores las 100,000 unidades en el semestre están KIA (que pasó de 72.3 a 67%); Mazda (de 68 a 54.5%); Audi (de 36.1 a 25.4%); o BMW (de 36.1 a 28.7 por ciento).
Efecto aranceles
En abril del 2025 Washington anunció la imposición de un arancel de 25% a la importación de vehículos ligeros, bajo la autoridad de la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962.
Esta normativa faculta al presidente de Estados Unidos a imponer aranceles para proteger sectores productivos que –a su juicio– son de seguridad nacional.
En el caso de los vehículos procedentes de México y de Canadá, Washington otorgó exenciones al contenido estadounidense de los vehículos enviados desde esos países, por lo que la tasa efectiva cobrada en el caso de México es de alrededor de 13-15 por ciento.
Esta tasa es similar a la que terminó imponiéndose a otros proveedores automotores importantes de Estados Unidos como Japón, Alemania o Corea del Sur, cuyos gobiernos acordaron con Washington que sus exportaciones generales se gravaran con 15% y así evitar gravámenes más altos que el presidente Donald Trump anunció en abril del 2025 para penalizar sus superávits comerciales.
Sin embargo, a diferencia de México y de Canadá, esos países pueden exportar sus vehículos hacia Estados Unidos sin cumplir con las exigentes reglas de origen del T-MEC, que incluso podrían endurecerse en el actual proceso de revisión del tratado.
Impacto de autos eléctricos
Este año México también ha resentido la abrupta caída en la demanda de autos eléctricos en Estados Unidos.
Lo anterior, producto de la decisión de la administración Trump de retirar el crédito fiscal de 7,500 dólares por unidad que fue instituido durante la administración del expresidente Joe Biden para que las familias estadounidenses adquirieran un vehículo eléctrico.
Así, durante la primera mitad del año, las exportaciones de las SUV Blazer EV y Equinox EV, modelos 100% eléctricos de General Motors ensamblados en su planta de Ramos Arizpe, Coahuila, cayeron 82 y 86%, respectivamente, a 1,675 y 4,684 unidades.
Mientras que las exportaciones del Mustang Mach-E de Ford –ensamblado en la planta de Cuautitlán, México– se desplomaron 59% a 11,680 autos.