El ministro de Exteriores de Uruguay, Mario Lubetkin, ha instado a la Unión Europea a aprovechar la que considera una oportunidad histórica y culminar la ratificación del acuerdo comercial entre la UE y Mercosur, advirtiendo de que Europa corre el riesgo de ceder influencia en América Latina a China y otras potencias globales si el proceso se paraliza.
En declaraciones a Euronews durante una visita a Bruselas, Lubetkin, cuyo país acaba de asumir la presidencia rotatoria de Mercosur, definió el acuerdo como un salto cualitativo en las relaciones entre Europa y Sudamérica y recalcó que el bloque ya ha cumplido su parte del compromiso.
"Los cuatro países de Mercosur ratificaron el acuerdo en apenas dos meses", dijo Lubetkin. "Eso no había ocurrido nunca. Gobiernos de derecha y de izquierda estuvieron de acuerdo porque consideramos que esto es estratégico, no solo para nosotros, sino también para Europa".
El acuerdo, que se cerró políticamente tras más de dos décadas de negociaciones, entró en fase de aplicación para Mercosur el 1 de mayo.
En Europa, sin embargo, el proceso de ratificación sigue siendo objeto de controversia política, con el Parlamento Europeo como principal obstáculo procedimental.
En enero de 2026, el Parlamento votó solicitar un dictamen al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre si la estructura jurídica del acuerdo y su aplicación provisional son compatibles con los Tratados de la UE.
Como consecuencia, el Parlamento aún no ha dado su consentimiento. El procedimiento está de facto congelado a la espera del dictamen del Tribunal, que podría tardar más de un año.
Mientras tanto, el conjunto del Acuerdo de Asociación aún no ha entrado plenamente en vigor, aunque el pilar comercial ya funciona de forma provisional.
Lubetkin afirmó que tiene pocas dudas de que el Parlamento Europeo acabará aprobando el acuerdo, aunque admitió que el calendario sigue siendo incierto.
"No sé si será en 2027 o en 2028", dijo. "Esa es una decisión de Europa. Por nuestra parte, el proceso está concluido".
En lugar de esperar a Bruselas, Uruguay tiene intención de seguir adelante.
En calidad de presidente de Mercosur, Montevideo planea organizar en diciembre el primer foro comercial UE-Mercosur y trabaja con responsables de Comercio de la Comisión Europea para profundizar la cooperación económica incluso antes de que concluya el proceso de ratificación.
"Nuestros ciudadanos no pueden esperar", señaló Lubetkin. "Necesitan respuestas concretas ya".
Lubetkin sostuvo que el acuerdo es hoy aún más relevante estratégicamente que hace cinco años, en un contexto en el que el comercio mundial está cada vez más condicionado por la competencia geopolítica.
"Europa tiene que pensar con qué regiones puede trabajar que compartan fortalezas complementarias", dijo. "Este es un acuerdo beneficioso para ambas partes".
Según el ministro, los europeos deberían esperar mayores flujos de inversión, un crecimiento económico más sólido y nuevos empleos a medida que las empresas a ambos lados del Atlántico amplíen sus actividades.
El acuerdo, añadió, no se limita a facilitar la entrada de exportaciones sudamericanas en los mercados europeos. "En nuestra región también existe una amplia capacidad de inversión", señaló Lubetkin. "Esto funciona en las dos direcciones".
Pero Lubetkin lanzó también un mensaje claro a los responsables europeos: Mercosur no esperará indefinidamente. "Si Europa rechaza este acuerdo, las consecuencias serán mucho mayores para Europa que para nosotros", afirmó.
Preguntado por si China sería el socio alternativo evidente, Lubetkin respondió sin dudar: "Obviamente".
China se ha convertido en el principal socio comercial de Uruguay en los últimos 14 años, mientras Europa sigue siendo la mayor fuente de inversión del país y Estados Unidos domina en el ámbito de los servicios.
Lejos de alinearse con un solo bloque, Lubetkin insistió en que Uruguay pretende profundizar sus relaciones con todas las grandes potencias de forma simultánea.
"No trabajamos con China contra Estados Unidos", afirmó. "Trabajamos con China, con Estados Unidos y con la Unión Europea".
Durante la presidencia de Mercosur que Uruguay ejercerá durante seis meses, el bloque aspira asimismo a cerrar las negociaciones comerciales con Canadá, Emiratos Árabes Unidos e India, y a reforzar los vínculos con los países de la ASEAN y con África.
"Nadie va a esperar", advirtió Lubetkin.
Lubetkin rechazó las sugerencias de que Uruguay corre el riesgo de quedar atrapado entre Washington y Pekín, pese a la creciente presión de la administración del presidente estadounidense Donald Trump para frenar la influencia china en toda América Latina.
"Nuestra política es positiva, no va contra nadie", señaló. "Queremos profundizar las relaciones empresariales con todos nuestros socios".
Ese ejercicio de equilibrio refleja la política exterior más amplia de Uruguay bajo su Gobierno de centroizquierda, que asumió el poder en marzo de 2025.
Pese a un panorama político cada vez más conservador en América Latina, Lubetkin rechazó la idea de que Uruguay se esté quedando aislado.
Citó como prueba la reciente visita del presidente chileno Gabriel Boric, que, a su juicio, demuestra que las diferencias ideológicas están dando paso a una cooperación práctica.
"Estén los gobiernos a la derecha o a la izquierda, los países se necesitan mutuamente", dijo Lubetkin. "El mundo está cambiando y la cooperación se está volviendo más importante que las etiquetas políticas".
Para Uruguay, Europa sigue siendo el socio estratégico preferente. Pero el mensaje de Lubetkin en Bruselas fue inequívoco: la ventana de oportunidad no permanecerá abierta para siempre.
"Si Europa avanza, ambas partes saldrán beneficiadas", concluyó. "Si no, Mercosur seguirá abriendo nuevas puertas en otros lugares".
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