












Esta actividad permitió crear un espacio de participación activa, donde los asistentes pudieron expresarse a través de diversos bailes. Esta práctica no solo contribuyó de manera divertida a la mejora de la salud cardiovascular, sino que también mejoró las habilidades de memoria y las capacidades cognitivas.
¡Trabajar para alegrar las instituciones es una iniciativa noble y valiosa que puede transformar el entorno y la vida de muchas personas!











