












El Día Mundial del Agua nos recuerda el peligro que transita el mundo y la vida. En algunos lugares las personas no tienen acceso al agua potable, otras no disponen de sistemas de saneamiento adecuados y quizás otras 2.500.000 de personas mueren por enfermedades relacionadas con las malas condiciones de abastecimiento de agua; y en el caso de los niños, mueren alrededor de 6.000 por día de diarrea y desnutrición, a causa de la mala calidad del agua. Mientras la población mundial va en aumento, se consume más agua dulce y el cambio climático está provocando una reducción de la disponibilidad de agua en muchas regiones, a medida que los glaciares se retiran, las precipitaciones son menos previsibles y las inundaciones y sequías son más extremas. Es esencial su cuidado y administrar nuestras necesidades de agua con mucha prudencia, ya que es un recurso no renovable e insustituible. Sin agua no es sostenible nada ni nadie.
“Necesitamos que la gente tome consciencia del lugar privilegiado donde vivimos, tenemos un río generoso que nos provee de agua cristalina para tomar y también para bañarnos en verano, es imperioso cuidarlo y protegerlo. Si viene a visitarlo o en verano a refrescarse, llévense sus residuos y si fuma llévese sus colillas, el río no tiene la capacidad de regenerarse si todos tomásemos medidas que fuesen contra él” afirmó Salomé Pincheira, coordinadora de Sur Juventudes Plottier.











