Las importaciones de granos y oleaginosas por parte de México alcanzaron un registro de 23.9 millones de toneladas en el primer semestre de 2026, lo que representó un incremento de 6.3% en comparación con el mismo periodo del año anterior y se posicionó como el nivel más alto reportado para un ciclo similar desde 2015.
De acuerdo con el informe del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, las erogaciones financieras destinadas a estas operaciones comerciales sumaron 7,581 millones de dólares, lo que significó un avance de 4.4% anual y el segundo valor monetario más alto en los registros sectoriales.
Juan Carlos Anaya, director de Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, señaló que el comportamiento de los volúmenes adquiridos en el exterior responde a la tendencia a la baja en la producción de granos nacionales y al dinamismo de la demanda de la industria pecuaria y de alimentos balanceados.
El directivo apuntó que las variaciones obedecen a factores estructurales que limitan las condiciones de rentabilidad y la certidumbre de inversión para los productores locales frente al entorno internacional.
Por segmentos de consumo, las compras de maíz totalizaron 12.3 millones de toneladas, un incremento de 8.6% frente a los primeros seis meses de 2025. Este avance provino del grano amarillo orientado a la formulación forrajera, mientras que el ingreso de maíz blanco reportó una disminución de 15.9% debido a la incorporación de la producción nacional al mercado.
Dentro de la cadena de oleaginosas, la pasta de soya reportó la mayor variación porcentual del periodo, con un alza de 34.1% en su volumen para ubicarse en 1.6 millones de toneladas, y un incremento de 34.8% en su valor.
Asimismo, las compras de grano de soya se elevaron 9.8% con 3.4 millones de toneladas, en tanto que la canola y el arroz reflejaron variaciones al alza de 10.6 y 5.0% de forma respectiva.
En contraste, el reporte detalló disminuciones en las compras de otros insumos básicos, el sorgo registró una baja de 23% al situarse en 298,000 toneladas, el trigo descendió 4.2% con un volumen de 2.7 millones de toneladas, y el frijol observó una reducción de 32.6% para concluir el periodo de referencia en 91,000 toneladas.
Los análisis del organismo sugieren el desarrollo de políticas públicas orientadas al financiamiento competitivo y a esquemas de cobertura de precios comerciales para reducir las brechas operativas en relación con los estímulos económicos que reciben los agricultores en los países de origen de las importaciones.