Jóvenes sobrevivientes de terremotos Venezuela administran refugios, mientras búsqueda continúa

2026-07-01 18:49:31 - MUNDO

Por Julia Symmes Cobb y Vivian Sequera

LA GUAIRA, 1 jul (Reuters) - El centro de mando de un refugio en La Guaira, la zona costera de Venezuela más afectada por dos terremotos de la semana pasada, bulle de actividad: las radios se encienden y el personal médico se registra mientras se asignan las tareas del día.

Si bien la organización no desentonaría en un cuartel militar, este ‌despliegue se lleva a cabo en un aula en desuso y los comandantes tienen entre 20 y 27 años.

Su tarea es administrar un albergue para las víctimas de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 ‌que devastaron zonas de Venezuela con menos de un minuto de diferencia hace una semana. El refugio funciona en la escuela local "República de Panamá" en La Guaira.

La docena de personas que trabajan allí —todos voluntarios y miembros de la rama juvenil del partido socialista del país— han diseñado un sistema ​informático para registrar a los residentes, la mayoría de los cuales perdió a seres queridos, sus hogares o ambos en el desastre.

Los voluntarios también se encuentran en gran parte sin hogar tras los terremotos y se turnan para atender el centro de mando las 24 horas del día. Al igual que otros residentes del albergue, duermen en un aula equipada con literas metálicas proporcionadas por el Ministerio de Comercio.

El sistema creado por el grupo contiene información sobre cada una de las más de 350 personas alojadas en el lugar, donde duermen un promedio de tres familias por aula. El programa registra sus direcciones anteriores, lesiones y quiénes aún no han almorzado en la cafetería.

"Somos como el Titanic: nos hundimos con el barco", dijo Daniel Rivas, de ‌25 años, mientras sus compañeros buscaban en el registro a una persona desaparecida ⁠que un familiar trataba de ubicar y se encontraba en la puerta de la escuela.

Los residentes tienen acceso a duchas, una clínica, una lavandería y una cafetería. Los niños juegan en las escaleras y en la cancha de baloncesto. Cada uno de los nueve albergues de La Guaira está dirigido por un equipo diferente, según el personal de esta escuela.

"La gente está ⁠50% muy sensible y 50% llena de rabia, perdida", dijo José Méndez, otro miembro del equipo. "Están enojados por no encontrar a sus familiares, por haberlo perdido todo. Pero estamos listos para ayudar".

Todos los miembros del equipo nacieron justo antes o en los años posteriores al último gran desastre de La Guaira: un deslizamiento de tierra en 1999 que causó la muerte de hasta 30.000 personas.

Los terremotos de la semana pasada han dejado 2.295 muertos y más de 11.000 heridos, según cifras gubernamentales divulgadas el miércoles. Una lista no ​oficial, ​pero ampliamente difundida, de desaparecidos asciende a 40.567.

El representante de Naciones Unidas en Caracas declaró esta semana que se estaban adquiriendo 10.000 ​bolsas para cadáveres para Venezuela.

La escuela cuenta con baños funcionales y áreas de juego, pero ‌otros refugios carecen de privacidad, espacios seguros para niños e instalaciones higiénicas, afirmó Geraldine Gómez, de la ONG Plan International.

"No hay espacios separados para las madres, no hay espacios separados para los niños. Los niños no tienen espacio para recrearse, jugar ni conversar", añadió.

Los residentes han criticado al gobierno de la presidenta encargada Delcy Rodríguez por lo que consideran una respuesta lenta e insuficiente del Estado mientras que la ONG Comité Internacional de Rescate dijo el martes que "la magnitud de la respuesta no se corresponde con la magnitud de las necesidades humanitarias".

PRÓXIMOS PASOS

En el albergue están a la espera de dos pasos importantes: las visitas de las autoridades para un registro que les permita reemplazar las tarjetas de identificación extraviadas, y del Ministerio de Vivienda, para aclarar qué pasos deben seguir las personas que perdieron sus hogares para recibir ayuda.

"Me siento que todavía tengo el terremoto por dentro", dijo Deisy Tapias, de 36 años, residente del albergue, quien se hospeda con dos ‌de sus cinco hijos. "Quiero irme de aquí para mi casa".

Su apartamento está casi destruido, aunque su hijo de 17 años logró rescatar ​sus tarjetas de identificación y el tanque de gas para cocinar entre los escombros. Tapias agregó que estaba dispuesta a mudarse a otro estado ​si así pudiera recuperar su hogar.

Deisy Bermúdez, de 55 años y madre de Tapias, tiene una casa intacta ​en una localidad cercana y llegó con ropa y comida para su familia. "No soporto los albergues", dijo Bermúdez, quien perdió su casa en el desastre de 1999 y afirma que no ‌pudo acceder a las viviendas gubernamentales construidas posteriormente para las víctimas.

Entre los escombros del ​complejo de viviendas Hugo Chávez, conocido coloquialmente como Los Cocos, junto ​a lo que solía ser una cancha de baloncesto, un improvisado equipo de rescate civil, con la ayuda de algunos soldados del Ejército, recuperó tres cuerpos que habían comenzado a desenterrar el martes.

Yicsar Yzaguirre, de 27 años, estaba sentada fuera de un túnel, observando cómo su esposo, John Berroteran, de 26, trabajaba para retirar escombros.

Él espera encontrar al padre de Yzaguirre, Óscar, de 43 años, a su madrastra, Elizabeth Vargas, de 44, ​y a su hermanastra, Kristal, de ocho años. Protegido con un casco negro de ‌motorizado, ordenó silencio por lo menos en 3 ocasiones para ver si lograba alguna respuesta.

Unos tres grupos de rescatistas con 10 miembros cada uno que van con perros y equipos de ultrasonido se ​van relevando por algunas zonas y en la tarde del miércoles estaban en Los Cocos con sus uniformes naranjas, pero aún no encuentran nada, dijo Jhon Méndez de UNV Unit, quien también es ​traductor.

(Reporte de Julia Symmes Cobb y Vivian Sequera en La Guaira; Editado en Español por Ricardo Figueroa y Javier Leira)

Fuente: google.com