Del banderazo a la desilusión: así vivieron los argentinos en Madrid la derrota ante España

2026-07-20 01:01:29 - ARGENTINA

MADRID.- Madrid amaneció el domingo entre nubes. Podría haberse entendido como un eco del cielo cerrado de Nueva York, y, por ósmosis, como una continuidad de la euforia albiceleste que se había desatado el día antes en Times Square, pero no era más que un anticipo de que el día terminaría aún más gris de lo que empezó, en una ciudad en la que siempre sale el sol. Gris para los argentinos, claro. Aquellos 65.000 que decidieron radicarse en la capital de España, el país que nos robó la ilusión del último baile de Messi.

Plaza de España y Puerta del Sol –dos espacios icónicos del centro madrilense– habían sido epicentros de banderazos argentinos el sábado por la tarde e iban a volver a recibir camisetas de Messi y redoblantes el domingo, si el viento jugaba a nuestro favor. Pero se tiñeron de colorado.

También las calles aledañas, en particular, la arteria comercial Gran Vía, en la que circulaban cientos y cientos de españoles que se expresaban entre bocinas y gritos de "Viva España".

En la esquina de la famosa avenida y Calle de los Reyes, una pareja de adultos mayores le hablaba a Valeria Rojas Sagarra, una argentina de 40 años que emprendía la vuelta a casa junto a tres amigos. "Ya ganaron en 2022, ahora nos tocaba a nosotros", le decían, tras reconocer sus camisetas.

"Hay que saber perder y aceptar que tuvieron más oportunidad de gol", respondía la mujer, que dejó su país 21 años atrás para nunca más volver, ni de visita. "Pero el sentimiento no se va. Siempre voy a hinchar por nuestra Selección, que en este Mundial hizo remontadas históricas", agregó Rojas Sagarra, office manager.

A lo lejos, en medio de la Plaza de España, asomaban tres camisetas más de la selección de Scaloni. Eran cuatro argentinos, pero una llevaba solamente un vestido negro. Era Gigi Gibson, la presidenta de la Filial Argentina en Madrid, que venía de cerrar el evento que organizó con su equipo en el boliche Fitz, a pocos metros de allí, al cual asistieron 1600 argentinos para ver el partido.

"Agotamos las entradas en diez minutos y tuvimos que abrir una nueva sala, un poco más lejos, a la que acudieron otras mil personas más", contó a LA NACION. Pero esos 2600 hinchas se fueron a dormir después del resultado. "Aplaudieron cuando terminó el partido, fueron respetuosos. Pero no había ningún ánimo de festejo", agregó. "Y además está peligrosa la calle", sumó un amigo suyo, de costado. Ella lo refutó: "Los españoles están en la suya, viviendo su fiesta, no pasa nada. No se fijan en nosotros".

Efectivamente, uno de los pocos atisbos de conflicto surgió en Sol, frente a la sede de la Comunidad de Madrid, oficina de Isabel Díaz Ayuso.

Allí se reunieron un grupo de alrededor de 30 argentinos que se animaron a desplegar sus banderas frente a las de España. Al lado de la estatua ecuestre de Carlos III y flanqueados por siete policías, bailaban cumbia alrededor de un parlante y entonaban la canción que supo ser himno en 2022.

"Esta locura, no la traten de entender, no tiene cura, se lleva en la piel", gritaban, con orgullo, seguido de algunas interrupciones como "El que no salta es un inglés" y "Arriba Argentina". Pero en el medio de ese pequeño intento por dar visibilidad a la poca cuota de alegría que les quedaba, un español decidió subirse al poste de luz más cercano y dedicarles un flameo victorioso de su bandera, lo que provocó que más de un fanático de Messi corriera atrás del rival y, detrás de ellos, por supuesto los siete uniformados. Tras la intervención de los gendarmes, el conflicto no escaló a mayores.

"Acá vinimos a hacer el aguante. Si te apagás, no funciona. La vida sigue. Este equipo lo dio todo y hay que celebrarlo", decía Matías Sánchez, de 39 años, para justificar su asistencia al mitín de Puerta del Sol, pese a haberse alejado de Argentina más de dos décadas atrás, cuando emigró.

"La pasión nunca se termina. Nunca dejás de sentir", agregaba de costado su novia, Vilma Manosalvas. La pareja había viajado más de una hora desde Getafe, al sur de la ciudad, para ver el partido rodeados de más aficionados.

Lo de España fueron pocos cantos. Mucha gente en la calle, sí. Muchas bocinas. Muchos gritos y euforia en la fuente de Cibeles, donde habían celebrado en 2024 el batacazo ante Inglaterra por la Eurocopa. Fuegos artificiales.

Y algún que otro "Leo Messi dónde está?", entonado por un grupo de jóvenes sub 30, oriundos de la capital, que festejaban que al capitán argentino "no se lo vió por portería", en alusión a los nulos tiros al arco que tuvo en esta desafortunada final.

Algunos apasionados que vestían la celeste y blanca se animaron a defender con orgullo esos dichos, pero lo que predominó en las convocatorias de Whatsapp fue el repliegue, acompañado de frases como "qué día tan triste", "no quiero saber nada" y "esto es un velorio".

Fuente: google.com