Kansas City se prepara para ser el escenario de un choque histórico este sábado a las 22 (hora argentina), cuando la selección dirigida por Lionel Scaloni se enfrente con Suiza en el Arrowhead Stadium, en los cuartos de final del Mundial 2026. Detrás del equipo helvético, que alcanzó esta instancia por primera vez en 72 años tras eliminar a Colombia en una reñida tanda de penales, se erige la magnética figura de su director técnico, Murat Yakin.
Lejos del perfil bajo y sin acudir a la cautela habitual que impera en estas instancias, el entrenador encendió la previa con una declaración tajante que resuena en ambos continentes: "Se ha visto que Argentina, con los últimos dos partidos, es vulnerable". Yakin, quien está frente a la selección suiza desde 2021, no es un técnico convencional. Su vida está compuesta de resiliencia familiar, negocios curiosos, pasiones de élite y episodios judiciales que rozan lo cinematográfico. Su estampa, de gafas sólidas y un peinado que parece jamás modificarse, es una de las más viralizadas en redes durante el Mundial.
Nacido el 15 de septiembre de 1974 en Münchenstein, en las afueras de Basilea, Yakin es el fruto de una profunda historia de inmigración turca. Su madre, Emine, llegó a Suiza luego de escapar de una tragedia devastadora: en 1972, su primer marido desapareció y, tiempo después, fue hallado sin vida en el lago de Ginebra. Para poder llevar a sus seis hijos a territorio suizo, las estrictas leyes de inmigración de la época la obligaron a contraer matrimonio nuevamente. Así se unió a Mustafa Yakin, un soldador de oficio, con el que tendría a Murat y, dos años y medio después, a su hermano Hakan.
Lo innegable es que Emine fue el pilar fundamental en la crianza de una familia numerosa en medio de la precariedad. Mustafa, de hecho, se oponía a que los niños jugaran al fútbol, priorizaba la educación, y se enojaba cuando uno de sus hermanastros lo llevaba a sus primeras pruebas en el Concordia Basel.
Esa apuesta por el deporte rindió frutos. Murat se convirtió en un férreo defensor central. Debutó cómo profesional en 1992 y se consagró bicampeón de la Superliga Suiza con Grasshopper (1995 y 1996). Luego dio el salto al exterior. Pasó por Stuttgart y Kaiserslautern, ambos de Alemania, y defendió los colores de Fenerbahçe en Turquía. Su hermano Hakan también brilló como internacional suizo (vistió la camiseta de PSG y de Galatasaray, entre otras).
Murat consolidó su estatus de ídolo en el FC Basel, al ganar el premio al mejor jugador de la liga en 2002. Disputó 49 partidos con su selección, pero su carrera tuvo un tropiezo indeleble: una noche de excesos lo dejó fuera de la lista para el Mundial de Estados Unidos 1994 por indisciplina. Aprendió la lección por las malas. Hoy Yakin lidera con puño de hierro: para este Mundial 2026, prohibió estrictamente el consumo de alcohol para toda la delegación suiza.
Fuera de los terrenos de juego, Yakin despliega una personalidad fascinante. Es un devoto del golf, deporte que practica desde hace más de 30 años. No se trata de un simple pasatiempo dominical: en 2022 logró reducir su hándicap a 9,9, una marca de alto nivel amateur que lo sitúa por encima de sus propios dirigidos (como Gregor Kobel o Rubén Vargas) e incluso de estrellas mundiales como Erling Haaland. Su talento con los palos es tal que en el torneo ProAm del Omega European Masters en Crans-Montana logró superar en distancia de salida desde el tee a Thriston Lawrence, un profesional sudafricano famoso por golpear la bola a más de 300 yardas.
Esa misma genialidad y excentricidad se trasladó al plano estratégico en noviembre de 2021. Durante las eliminatorias para el Mundial de Qatar 2022, Suiza dependía de que Italia tropezara ante Irlanda del Norte en Belfast. El heroico empate 0-0 permitió a los helvéticos clasificar directamente como primeros de grupo. En un gesto que dio la vuelta al mundo, Yakin envió exactamente 9,3 kilos de chocolate suizo a la federación norirlandesa junto con una nota que decía: "Dulces gracias, Murat". El entrenador explicó la matemática detrás del regalo en un video donde se lo veía empacando las barras y cantando Sweet Caroline: "93 minutos sin encajar un gol contra los campeones de Europa, Italia, equivalen a 9,3 kg de chocolate suizo enviados a Irlanda del Norte".
El técnico suizo también es un prolífico hombre de negocios. Tras unas vacaciones familiares en Turquía, donde experimentó un buen descanso, se convirtió en socio de una empresa de colchones tipo boxspring, los cuales se fabrican en aquel país y se distribuyen comprimidos en cajas para reducir costos logísticos. A nivel personal, impone tendencia con su estética inconfundible: suele utilizar exclusivas gafas de diseñador (de marcas como Götti y Nirvan Javan, valuadas en más de 500 francos), que llamativamente solo se coloca durante los 90 minutos que dura el partido, y las guarda en su camisa al sonar el silbato. Esto tuvo su eco en las redes sociales donde se generó una ola de memes y comparaciones.
Sin embargo, su afición por los artículos de lujo lo llevó a los tribunales. En la primavera de 2024, el nombre de Murat Yakin apareció en una megacausa en el Tribunal Penal de Basilea contra un exmiembro de la temida banda de motociclistas Hells Angels, acusado de fraude y blanqueo de capitales. A finales de 2020, el entrenador le había entregado seis costosos relojes de su colección personal para su reventa, pero el acusado lo estafó: Yakin nunca recuperó ni las exclusivas piezas ni el dinero. "Si hubiera sabido a quién le estaba entregando los relojes, no habría hecho esto", declaró el técnico, quien debió presentarse judicialmente sólo para solicitar la restitución de sus bienes confiscados.
En la previa del duelo de los cuartos de final viene bien recordar este suceso. En febrero del año pasado, Yakin realizó un viaje por la Argentina para entrevistarse con Lucas Blondel. El suizo visitó las instalaciones del Boca Predio y conversó con el entonces lateral derecho xeneize (con ciudadanía suiza por parte de su padre). Sin embargo, finalmente, Blondel quedó fuera de la lista del Mundial.
En ese viaje, además, visitó el predio de la Selección en Ezeiza, se fotografió en el vestuario de la Scaloneta y hasta conoció la habitación en la que concentra Lionel Messi.
Hoy, con una dieta hogareña libre de carnes impuesta por su esposa Anja (lo que lo obliga a visitar restaurantes para despuntar su gusto por la gastronomía), una mente brillante para la táctica y un temple forjado en la profunda adversidad de su infancia, Murat Yakin vive su momento cumbre. Suiza vuelve a estar entre los ocho mejores del mundo. Y este sábado, el coleccionista de relojes, empresario del descanso, golfista amateur y artífice de la diplomacia chocolatera, saldrá al campo de juego con el único objetivo de destronar a la Selección Argentina.