Con la chapa de campeón Argentina se floreó en el debut ante Argelia. Y ganó. Y goleó. Y encandiló con su producción en el Arrowhead Stadium de Kansas. Uno, dos, tres a cero. Y todos los goles de Lionel Messi, que alcanzó al alemán Miroslav Klose como máximo goleador en la historia de los Mundiales. En su sexta Copa del Mundo. Y a punto de cumplir, en una semana nomás, 39 años…. Otra página histórica para una historia de ensueño.
“Quien creyó que este equipo iba a jugar mejor sin Leo estaba equivocado”, sintetizó Alexis Mac Allister. “Lo importante es que Leo lo está disfrutando y en ese disfrute nos ayuda a nosotros. Y eso se contagia”, señaló Rodrigo De Paul. Compañeros y admiradores del genio rosarino, un mito viviente del deporte más maravilloso que puede haber.
Después de aquellos goles anulados por posiciones adelantadas milimétricas (uno para cada equipo) Argentina ajustó las marcas, tomó el control definitivo y a los 17 minutos se puso en ventaja para enderezar el rumbo del juego.
Ya en el segundo tiempo la Selección apretó el acelerador, y a partir de una sólida construcción colectiva pero siempre llevada de la mano del mejor jugador del mundo, aumentó la diferencia. Y le dio forma a la goleada. Y liquidó el primer trámite del Mundial sin ningún sobresalto. Como para alimentar la ilusión, como para darle cuerda al entusiasmo.
El Mundial, ahora sí, está en marcha. Y Argentina, vestido con su traje de campeón vigente, dio cátedra en la primera función.
