La atracción principal del evento fue el lanzamiento de un gigantesco fuego artificial que reprodujo una explosión de tamaño colosal en el cielo, emulando la magnitud de una explosión de bomba. Este espectáculo único forma parte del festival conocido como Yonshakudama.
La tradición de los fuegos artificiales en Japón tiene más de cuatro siglos de historia y es profundamente valorada en su cultura. El Yonshakudama no solo es un festival, sino también una competencia donde los artesanos pirotécnicos muestran su habilidad y creatividad, transmitida de generación en generación.
Los fuegos artificiales en Japón no son solo entretenimiento su diseño y construcción, que pueden tomar hasta un año, son comparados con obras de arte, similares en dedicación y escala al Carnaval de Río. Este arte efímero es un símbolo de orgullo cultural y un testimonio de la maestría de los artesanos japoneses.