LA EMERGENCIA HÍDRICA ES EMERGENCIA CLIMÁTICA

En sectores de Neuquén capital desde hace dos días se registra baja presión o incluso nulo suministro de agua. Es el caso de Villa Farrel, Confluencia, Sapere, Belgrano y zonas del centro en donde las tomas no alcanzan a captar agua del río. La producción agropecuaria y energética compiten por el
uso de la misma agua. La provincia se encuentra en Emergencia Hídrica, Social y Productiva. Este no es un evento natural aislado, es parte de la emergencia climática que se agrava producto del calentamiento global.
Si bien se cuenta con un antecedente histórico en cambios en la disponibilidad de agua en nuestra zona, donde ya llevamos 13 años de sequía, actualmente se ven agravados por la crisis climática que
nos toca afrontar. El año 2021 fue el más seco de ellos, y los investigadores demuestran que los pronósticos hídricos para la provincia no son buenos.
Las precipitaciones sobre las cuencas de los
Ríos Limay y Neuquén vienen de años de ser mayormente deficientes e incluso en los últimos años los déficits alcanzan entre un 50% y 80% en comparación con períodos hidrológicos pre años 2000.
No solo disminuye la frecuencia de las precipitaciones, sino que también la cantidad que llueve es inferior.
Es necesario comprender que la tendencia hacia el calentamiento es marcada y crítica.
Además de esto, cada año las sequías y los aumentos de temperaturas máximas colaboran con el aumento en intensidad y frecuencia de gravísimos incendios forestales que se llevan para siempre miles de especies vegetales y animales irremplazables. Con esta información, los planes de combate
del fuego con estas características deberían estar ya adecuados.
Sin embargo, lamentablemente, la
experiencia indica que las estrategias son aún insuficientes.
Exigimos políticas públicas a corto, mediano y largo plazo que contemplen estas situaciones. Es necesario que nuestros gobiernos diseñen planes de adaptación para enfrentar estas consecuencias que está trayendo el cambio climático y que estos planes involucren a los ciudadanos fomentando la participación, el debate y la democratización de información. Estos eventos no pueden tomarnos de
sorpresa, sabemos que la sequía será recurrente y la emergencia climática se perpetúa. Debemos actuar ahora.
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